domingo, 2 de abril de 2017

Diseño y elaboración de material y recursos 2

Dado que todos los docentes adscritos a la Licenciatura en Nutrición, trabajan bajo el régimen de honorarios, acuden a la Universidad únicamente a impartir sus clases y se retiran posterior a éstas, ya que laboran en otras instituciones, hospitales, consultorios, empresas, etc. Por ello, lograr agendar espacios para impartición de talleres, cursos o juntas resulta un tanto complejo. Se decidió entonces, diseñar un video que favoreciera una reflexión sobre la importancia del uso del portafolio de aprendizaje como una herramienta de evaluación en el proceso de enseñanza de las ciencias de la salud. El video tiene una duración de 26:02 minutos e incluye una descripción de las características, particularidades, clasificación y beneficios del portafolio, se hace énfasis en el denominado e-portafolio y en cómo instituciones de gran prestigio como la UNAM, lo utilizan en la carrera de medicina, mostrando de esta forma, que para el caso particular de las ciencias de la salud a nivel licenciatura, se ha demostrado su relevancia.

El video se colocó en un canal de Youtube (https://www.youtube.com/channel/UCqz_xm-dylzxTT1GhakqIvQ) como parte de una lista de reproducción titulada Enseñanza de las Ciencias. La liga al canal se compartió con los docentes para que, con base a sus tiempos y disponibilidad, pudieran revisarlo.


REFLEXIÓN: En nuestro país, el perfil docente que piden las Universidades para impartir en licenciaturas del área de la salud, exige un área de especialización en la medicina, la enfermería, la nutrición, la fisioterapia, la bioquímica, la biología, etc. Se requiere contar con experiencia docente, pero no que los profesores cuenten con una formación en educación o que conozcan de estrategias o técnicas didácticas. Por ello, resulta sumamente común, que en las clases de anatomía, bioquímica, procesos celulares, fisiopatología o antropometría, los alumnos deban aprender de manera memorística, que conozcan conceptos y procedimientos en las páginas de los libros de texto o en los esquemas o modelos anatómicos, las aulas se encuentran dispuestas como lo han hecho desde hace siglos, todos los alumnos mirando al frente teniendo frente a sí, al único poseedor de conocimiento válido, pero rara vez tienen la oportunidad de experimentar o vivir las situaciones clínicas que pueden enfrentar en su vida profesional, de modo que las sesiones se convierten en un proceso tradicional donde los alumnos no se encuentran en un entorno que favorezca la construcción de aprendizajes significativos. Es necesario un cambio de visión y paradigma que permita reformar y transformar la enseñanza de las ciencias de salud. Los docentes debemos diseñar entornos de aprendizaje que contemplen las diferentes inteligencias y formas de aprender de nuestros estudiantes, que utilicemos estrategias y herramientas acordes a las necesidades globales y particulares de los contextos. El punto de partida es el reconocimiento de que para el apren­dizaje de las ciencias son importantes los aportes que hace la teoría de constructivismo social concebida por Vygotsky; quien definió el aprendizaje como un proceso de colaboración entre una comunidad de estudiantes, de manera que el contexto en que se realiza el aprendizaje se traduce en situa­ciones provechosas que les permiten construir su conocimiento a través de un proceso social interactivo y reflexivo.

A partir de esto podemos pensar que el estudiante asimila los nuevos conocimientos para resolver cuestionamientos que han surgido en virtud de sus conocimientos previamente adquiridos; de esta manera una práctica pedagógica coherente con estos prin­cipios fomenta el crecimiento grupal y la curiosidad, por lo que el docente actúa como facilitador tratando de crear interacciones beneficiosas entre los estudiantes. 

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